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Villena

Villena despierta con el latido festero del Ecuador Festero 2025

Villena despierta, como cada año, con un eco inconfundible: tambores que resuenan en la lejanía, clarines que anuncian la llegada de uno de los momentos más esperados del calendario festero. El Ecuador Festero, esa pausa mágica a medio camino entre la nostalgia del último disparo y la promesa de la pólvora que vendrá, vuelve a llenar las calles de la ciudad con música, color y emoción.

Para entender la esencia del Ecuador Festero hay que retroceder a 1971, apenas un año después de la creación de la Junta Central de Fiestas. Nació como un soplo de ilusión, un punto de encuentro para los festeros que sentían demasiado lejana la celebración de septiembre. Con el paso de los años, aquella idea se transformó en un evento abierto y participativo que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la esencia de sus orígenes.

La verdadera magia del Ecuador reside en su capacidad para reunir generaciones. Los más veteranos recuerdan con emoción los primeros desfiles, mientras que los más jóvenes comienzan a forjar sus propios recuerdos. La pasión por compartir la historia festera y la fuerza de una cultura que late con intensidad son el motor que mantiene viva esta tradición.

El Ecuador también es momento de renovación y de mirar al futuro. Las comparsas que estrenan nuevas directivas —como los Moros Bereberes, Almogávares y Moros Nazaríes— asumen con responsabilidad y entusiasmo el reto de recibir un legado vivo y vibrante.

Junto a ellas, la Junta de la Virgen, guardiana de la devoción local, mantiene firme su compromiso de proteger las raíces más profundas de las Fiestas. La misa celebrada en honor a la patrona, cargada de simbolismo y recogimiento, recuerda que la fe y la fiesta caminan de la mano en esta tierra.

Este Ecuador Festero también nos deja momentos cargados de emoción y futuro. La comparsa de Moros Viejos, con su inquebrantable espíritu festero y su mirada puesta en las generaciones venideras, ha dado un paso importante con la adquisición de un nuevo local: La Alcazaba. Un espacio que no solo será un punto de encuentro, sino un hogar para la convivencia, la tradición y el corazón de la comparsa. La Alcazaba nace con la promesa de ser refugio de recuerdos, cuna de nuevas historias y testigo de los lazos que se tejen entre amigos y festeros que comparten una misma pasión. Porque las fiestas no solo se viven en las calles, también en esos rincones donde la música, la palabra y la amistad se entrelazan para dar vida a lo que somos.

Vivir el Ecuador Festero es sumergirse en un torrente de emociones. Es el abrazo cómplice entre amigos que se reencuentran, la música que se cuela por cada rincón, el aroma a pólvora que despierta los sentidos. Es la antesala perfecta de las Fiestas de Moros y Cristianos, un puente que conecta el pasado con el futuro y que, sobre todo, celebra el presente.

El Ecuador no entiende de edades ni de procedencias. Aquí, todos son bienvenidos a sentir, a disfrutar, a formar parte de algo que trasciende lo festivo para convertirse en una verdadera manifestación de identidad y orgullo colectivo.

 


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